jueves, 23 de enero de 2014

El Castillo de Mejorada (Toledo). Un ejemplo de fortaleza señorial tardía.

Historia. El castillo de Mejorada fue, junto a los respectivos de Oropesa y Villalba, uno de los tres enclaves militares destinados a custodiar el llamado señorío de Oropesa.

Se piensa que es obra de finales del siglo XIII, cuando el rey Sancho IV otorgara un 9 de Julio de 1288 carta de Merced de la villa de Mejorada y de su tierra, llamada de Mal Partida hasta 1285, al caballero Don Juan García de Toledo, perteneciente a una tan antigua como nobilísima familia de mozárabes toledanos y que era a la sazón su Portero mayor. Sería pues este noble el impulsor de la construcción de la fortaleza, adecuándola a las necesidades defensivas propias de una época convulsa y difícil, donde a la siempre latente amenaza de algarada musulmana se unía el frecuente hostigamiento ejercido en la comarca por parte de los Golfines: grupos de hidalgos pobres y belicosos que una vez licenciados del ejército real al término de las grandes campañas castellanas se echaban al campo como bandidos. 

Vista general del castillo de Mejorada en su estado actual de ruina consolidada.

Posteriormente castillo y señoría pasarán a manos del hijo del anterior, Don Diego García de Toledo y Mejorada, a quien le sucederá su hijo con idéntico nombre y apellidos, aristócrata éste que se decantará por la facción de Don Enrique de Trastámara en la guerra que por el trono de Castilla sostuvo éste entre 1366 y 1369 contra su hermanastro el Rey de Castilla, Don Pedro I El Cruel y que se saldó con la victoria del primero, desde entonces el nuevo Rey Don Enrique II. Consecuencia de esta decisión, la posesión de Mejorada y muy especialmente su castillo sufrieron un ataque en esos años de guerra por parte de los talaveranos encuadrados a la sazón en el bando realista tal y como reza en la siguiente carta –1368-- del monarca usurpador a su fiel vasallo Don Diego: “por muchos males e daños que reciuisteis de los de Tabara, señaladamente quando estava en nuestro de servicio, e por quanto ellos enbiaron pedir a aquel traidor tirano que se llamava rey que vos derribasen la buestra casa de Mexorada, en que vos estruyesen todos los buestros lugares que vos hauíades e abedes en el Berrocal, cerca de Talava”. Acabada la guerra, no tardaría el nuevo monarca en mostrar su agradecimiento por la lealtad mostrada concediendo a Don Diego el señorío jurisdiccional completo sobre las villas de Mejorada, Segurilla y Cervera –de los Montes—liberadas ya a la sazón de cualquier vínculo que pudieran tener anteriormente con la capital talaverana: “que hayades para bos, e para aquellos que los buestros bienes huvieren de haver e de heredar, la justicia de Mejorada, de Sigurilla e de Cervera, buestros lugares que vos havedes en el Berrocal, cerca de Talavera, e damosuslo con la jurisdicion y justicia que nos y abemos, alta, baja, cibil y criminal, y con mero y misto imperio, en tal manera que sea buestra, o de los que lo buestro hubieran de hauer o de heredar, para siempre jamas”.

En el linaje García de Toledo permanecerá Mejorada -–con no pocos pleitos con la Mitra Toledana y su villa de Talavera de por medio--  hasta los años finales del siglo XV y de la Edad Media en consecuencia, en que por vía de herencia lo obtiene Doña María Manrique de Toledo para perderlo tiempo después –tras duro litigio—a favor de su tío Don Diego López de Toledo quien lo venderá poco después a su sobrino, el cuarto señor de Cebolla y Aposentador de Carlos V, Don Juan de Ayala El Mozo.  Incorporada de esta manera la villa de Mejorada al mayorazgo de su nuevo señor, será probablemente en esta época –comienzos del siglo XVI— cuando su castillo reciba una larga serie de reformas destinadas a convertir la antigua fortaleza militar en una residencia señorial al estilo de los señoríos castellanos de la época. Estas reformas incluyeron la apertura de grandes ventanales en sus muros así como la construcción de un patio porticado de estilo renacentista cuyos restos aún pueden contemplarse. 

Saetera de ladrillo sita en el frente N de la Torre del Homenaje.

Sobrevenida unos años más tarde la muerte sin descendencia masculina tanto de Don Juan de Ayala el Mozo como de sus progenitores Doña Inés de Guzmán y Don Diego López de Ayala, al tiempo que considerando la existencia de un mayorazgo con su consiguiente imposición de no fraccionar los dominios en él incluidos, será su hermana Sancha, casada con Don Francisco de Monroy, la persona en quien recaiga el señorío. Una vez fallecido el matrimonio será la hija de ambos, Doña Beatriz de Monroy, condesa de Deleitosa y Oropesa –en virtud de su matrimonio con el cuarto señor de Oropesa, Don Fernán Álvarez de Toledo--, quien lo herede en 1566. Doce años después será también Doña Beatriz la encargada de elevar a la categoría de “Alcaide del castillo y justicia mayor de la villa y tierra al muy magnífico señor Don Diego de Sosa” de cuya persona no se sabe nada más. 

En poder de esta casa condal de Oropesa y Deleitosa permanecerá Mejorada hasta revertir a las del apellido Frías, de los cuales pasará a las de la familia Uceda que aún lo tendría a primeros del siglo XX.  

Zona de la antigua entrada entre el Donjón y la Torre NO.

En algún momento del comienzo de la Edad Moderna el castillo de Mejorada dejará de ser utilizado como residencia señorial al unirse sus propietarios a otros linajes con feudos y villas más importante que ésta de Mejorada. Sin ir más lejos, existen ciertas referencias documentales en el archivo de los Duques de Frías –hoy en la sección Nobleza del Archivo Histórico Nacional--  que nos permiten considerarlo como cerrado y deshabitado así como ya un poco deteriorado en los años centrales del siglo XVI. Esto indica que, si bien aún eran solemnemente nombrados en aquella época los “Alcaides del castillo”, ya no debían residir en una fortificación obsoleta, con toda seguridad privada de cualquier medio defensivo que no fuera algún armamento viejo y herrumbroso. Sea como sea la fortaleza de mejorada aún habría de recibir algunas obras de mantenimiento en el siglo XVII, tal y como registran ciertos contratos de albañiles mencionados en un documento de la época, detalle éste que señala la posibilidad de que aún se emplease la fortaleza en esos tiempos aunque sólo fuera de forma eventual.

El abandono del castillo de Mejorada debió producirse a finales del siglo XVII o principios del XVIII, momento en que las recientes excavaciones han constatado el desmonte intencionado de los tejados de la fortaleza y la demolición de las estructuras internas de ésta por parte probablemente de los vecinos de la villa a fin de aprovechar sus materiales, tal y como apunta la ausencia de materiales nobles en los niveles de escombro aludidos. Utilizado posteriormente el recinto del castillo como vertedero, volvería a ser puesto en valor a finales del siglo XVIII o principios del XIX durante un breve periodo de tiempo y sin que haya sobrevivido documentación alguna que permita informar del carácter de tal empleo. Abandonado otra vez, esta vez para siempre, un incendio debió acabar con las estructuras supervivientes, llenándose a continuación el recinto de maleza y basuras fruto del más absoluto descuido. Durante la guerra civil se sabe que hubo un acuertelamiento puntual entre sus muros por parte de algunas tropas del bando nacional. Finalmente llegará el castillo a nuestros días en estado ruinoso si bien parcialmente adecentado en su decadencia por obra de las ya mencionadas excavaciones practicadas en su Patio de Armas las cuales han sacado a la luz detalles muy importantes del antiguo palacio-fortaleza tales como los pavimentos de loseta y de sillar o los restos de las columnas del patio porticado. 

Torre esquinera NO. Circular y maciza.        

Estructura Arquitectónica. Castillo de pequeño tamaño y relativo valor defensivo, se alza sobre una suave colina al oriente del pueblo toledano del que recibe el nombre, en las estribaciones de la sierra del Berrocal al norte de la Ciudad de Talavera con la que siempre estuvo pleitando. Su estructura básica –erigida a finales del siglo XIII—es la de un rectángulo orientado en dirección Este - Oeste con cuatro torres cilíndricas y macizas hasta la terraza defensiva localizadas en los vértices más una Torre del Homenaje rectangular adosada al muro occidental en su zona central y que es considerada la estructura más antigua del conjunto a pesar de las importantes reformas que debió recibir a lo largo de su vida útil.

Ya en el siglo XV, en sus años finales, se le añadió un hermoso patio porticado de estilo renacentista –en buena parte recientemente excavado, habiendo salido a la luz un bello enlosado de sillería granítica no demasiado bien labradas más algunos fragmentos de las columnas del pórtico y una de sus basas— así como una serie de dependencias palaciegas y comunes  muy fácilmente identificables por las soleras de enlosado de barro y por sus muros de división de mampostería así como por los grandes ventanales de sillar adovelado que se aprecian todavía a 4 metros de altura en el frente Sur del castillo. Así, una de estas dependencias constituye un segundo patio, solado con baldosas de barro, en el que se halla el aljibe de la fortaleza, el cual consta de dos cámaras inclinadas y pintadas de almagra. Hecho en ladrillo incluyendo su bóveda, este aljibe recogía el agua de lluvia vertida en él, a través de una pileta, procedente de los aleros de los tejados.

La Torre del Homenaje o Donjón. Estructuras internas.

Otra dependencia corresponde a una antigua cocina sin solar con los restos de la que fuera su chimenea –de ladrillo-- mientras que una tercera se relaciona con la habitación cuadrada mencionada en los documentos como “quadra –cuadrada—que tiene una reja que sale al patio” y que por las características abocinadas de sus tres vanos, de estilo renacentista, es fácil de datar en el siglo XVI. Esta habitación en concreto luce todavía un solado de baldosas de barro rojizo en muy buen estado de conservación.

Patio de Armas. Restos desenterrados y muro S  con ventanales.

Es posible que por aquel entonces fuera modificada también la Torre del Homenaje sino es que construida de nuevo, tal y como indica la hermosa saetera de ladrillo –formando un curioso arco-- abierta en el piso bajo de su fachada septentrional o los todavía imponentes restos de la bóveda de arco apuntado gótico del mismo piso –que contiene una suerte de hornacina cuadrada de ladrillo--, sin olvidarnos por supuesto –aunque pudieran no ser contemporáneos—de la bóveda de cañón de su segunda planta –aún con restos de enfoscado y una ventana de ladrillo—o su misma esencia constructiva: mampostería con encintado simple de ladrillo más ladrillo en las esquinas de corte claramente mudéjar y por ello tardomedieval. 

Enlosado de sillar granítico del Patio Renacentista.   

La entrada al castillo de Mejorada debió hallarse en su frente occidental –desaparecido ya al igual que el septentrional—, situada entre la Torre del Homenaje y la torre esquinera noroeste, de ahí la existencia de la bella saetera de ladrillo anterior en la fachada Norte de la Torre del Homenaje, batiéndola de cerca.  Por este lado son perceptibles todavía los vestigios de un antemuro protegiendo el acceso a la fortaleza. En cuanto a la fábrica del castillo, el material más abundante es, como suele ser habitual, la tosca mampostería si bien también se puede encontrar abundante ladrillo y algunos ejemplares de sillar tardomedievales. Como elementos decorativos existentes son destacables los restos de enfoscado de cal todavía visibles en el intradós del muro Norte y –como ya se dijo—en la bóveda redonda del segundo piso de la Torre del Homenaje, habiendo aparecido además algunos restos desechos de revocos de cal y arena decorados con dibujos geométricos pintados según la técnica del fresco y que decorarían las estancias del castillo. Así mismo se dispone también de una mención documental relativa a cierta habitación cuadrada –quadra—decorada con azulejos pintados con motivos geométricos. Los fragmentos de algunos de estos azulejos –que muestran dos tipos de decoración diferentes—han sido hallados en las excavaciones.

        Enlosado de barro en una de las dependencias palaciegas. Corresponde a la sala “quadra”.





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